sábado, 9 de julio de 2011

Humanos ||

   Denos tenía la apariencia de un chaval de dieciséis años, al igual que Feanz. Su aspecto recordaba al de un espantapájaros: su pelo era rubio lacio y un poco largo, tenía unos ojos muy grandes y era muy delgado y pálido aunque nunca parecía carecer de energía.
   -¿Qué ha ocurrido?
   -Sabes perfectamente lo que ha ocurrido, vamos a casa.
   -¿Se lo dirás a tío Bill? Ya has escuchado a la señorita Whenberg, es la tercera vez solo en esta semana. Está yendo a peor.
   -Lo se Den, se lo diré.
   -Solo lo digo porque sabes que estará preocupado. A estas alturas ya se habrá enterado de lo ocurrido.
   -Lo se...la señorita Whenberg nunca llama, siempre prefiere enviar a uno de esos frasdos.
   -¿lo ves? Más te vale no ocultarlo. No sería bueno y se acabará enfadando.
   -¡VALE!¡Pero cállate de una vez!¡Ya voy a tener suficiente en casa!
   -Lo...lo siento Feanz.
   -Lo sé, yo también lo siento ¿recuerdas? solo...déjalo.
Ambos compañeros recorrieron todo el camino en silencio, aunque no hacían falta palabras. Feanz era un chico muy afortunado, aunque no lo supiese. No todos los huérfanos tenían Protector.
Los Protectores eran seres antiguos procedentes de un hechizo de magia ancestral. Lo único que Feanz sabía de sus padres era que habían sido poderosos hechiceros ya que solo dos grandes magos podían convocar, usando sus ultimas palabras, un Protector. Eran criaturas tan extrañas que ni siquiera estaban clasificadas en Étheros o no Étheros. Muchos no sabían de su existencia y de los pocos que habían tenido uno, la mayoría nunca supieron quienes o que eran.

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